Cruzar el umbral de los 30 años suele ser un despertar de consciencia cutánea. Es ese momento preciso en el que,...
Cruzar el umbral de los 30 años suele ser un despertar de consciencia cutánea. Es ese momento preciso en el que, frente al espejo, notamos que una noche de poco sueño deja un rastro más persistente o que la luminosidad habitual parece haberse atenuado bajo una fina capa de fatiga. No es solo el paso del tiempo; es la piel enviando una señal clara de que su capacidad de recuperación ya no es la misma y que los cuidados básicos de los 20 se han quedado cortos ante nuestras ambiciones estéticas...